Hoy entró un mensaje al BLOG de una madre preocupada por su hija de 12 años, diagnosticada con bipolaridad. Al final pregunta lo siguiente:
"Si alguien padeció esta enfermedad desde niño(a) les pido me digan como le hicieron con la cuestión escolar, ya que es muy difícil para ella concentrarse, no se cómo le va a hacer en prepa o carrera..."
Quienes quieran compartir su experiencia personal pueden hacerlo aquí, en la sección de comentarios. Yo le digo lo siguiente:
Definitivamente el gen bipolar se expresó en mi desde los 8 años, debido a una serie de crisis que vivimos en familia y cuyo nivel de estrés no pude soportar. De hecho, tengo la hipótesis que ese mismo estrés lo desató en mi mamá, quien afirma que desde esa época (1980) ha tenido que tomar pastillas para dormir.
En mi caso no tuve problemas de concentración. Por el contrario, fui un niño muy aplicado con los estudios. Mis compañeros me consideraban "superdotado" pues siempre saqué las mejores notas o calificaciones del grado. Así hasta terminar la secundaria como el mejor estudiante del colegio. Mi manía tenía una manifestación religiosa -cuasi fanático, que me mantuvo alejado de los vicios o comportamientos riesgosos, como violencia, sexo, etc.
Fue hasta en la Universidad que empezó a traicionarme la mente, pues los pensamientos de grandeza me hicieron tomar decisiones "equivocadas", como dejar la carrera que había empezado y entrar a la vida religiosa, por considerarme "elegido" para alguna misión. Los dos primeros años de Universidad los hice sin convencimiento, pues tenía mi cabeza en algo más. Me iba bien en los cursos introductorios pero perdí el interés en los específicos.
Ahora, ya a nivel de doctorado, tengo graves problemas de concentración, incluso para trabajar en lo que me gano la vida. Lo atribuyo a no poder dormir bien. Estoy tratando de hacer ejercicio y meditación, pero todavía no logro recuperar mis niveles de productividad previos a la medicación (que dejé hace más de dos años).
Considero que lo mejor que puede hacer por su hija es orientarla para que ella se conozca bien a sí misma y darle los instrumentos (técnicas) adecuadas para poder identificar con anticipación y poder manejar sus cambios de ánimo. Hágala sentir segura, no como una persona "discapacitada", como alguien que tiene potencial y talentos especiales que poco a poco descubrirá. Sobre todo, necesitá una red social y familiar que le ayude a manejar el estrés de la vida, que es inevitable.
Sigamos conversando... Espero que otros lectores compartan su experiencia.