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viernes, junio 13, 2014

Mi vida con Trastorno Bipolar

por Isolda S. desde Nicaragua*
He intentado suicidarme tres veces. El suicidio es la pérdida total de perspectiva, de sentirse como un gato encerrado en una caja, arañando por una salida. Es como estar con un pie en el abismo. La primera vez fue a los quince y la que me encontró fue mi hermana. Me llevaron al hospital y me drenaron el estómago. Desperté horas después con un tubo en la nariz y un staff de hospital claramente hostil hacia mí.
Creo que me veían como una niña que le hace malacrianzas a sus padres. Llegaron a mi cama unas monjas que me sugirieron buscara a Jesús. Recuerdo que me dejaron en observaciones un día entero y me dieron de alta al día siguiente. Un martes. El miércoles regresé al colegio como si nada hubiera ocurrido. Mi madre dijo a las autoridades colegiales que la razón de mi ausencia fue una gastritis. Supongo que le dio demasiada vergüenza decir la verdad. Tiempo después investigué y descubrí que el envenenamiento con ácido acetilsalicílico (aspirinas) produce una muerte lenta y dolorosa, básicamente te disuelve el estómago; también descubrí que había tomado diez veces la dosis letal, y me reí de la idea de morir diez veces.
Nicaragua ocupa el puesto 60 a nivel mundial en tasa de suicidios, según suicide.org, que dice que por cada 100,000 habitantes se matan 11 hombres y 3.7 mujeres. Las mujeres lo intentan cuatro veces más, pero los hombres son más eficientes a la hora de acabar su vida. Este hecho deja anonadados a muchos, pero como mujer, la explicación me parece dolorosamente —simple incluso a la hora de acabar con nuestras vidas— es que las mujeres tenemos todo un sistema social que nos impide dejar la existencia de formas “escandalosas” o “desordenadas”, así que mientras los hombres se liquidan con armas de fuego, las mujeres se asfixian, ahogan o envenenan. De cierta manera me hace pensar que en el fondo sentimos la necesidad de ser cadáveres presentables y bonitos.
Pero no crean que pretendo ser la voz de todos los suicidas, sería un papel demasiado grande para una simple muchacha de 20-25 años, clase media de Managua, Nicaragua. Sólo puedo hablar por mí misma y mi experiencia.
La segunda vez que me intenté matar fue a los dieciocho años. Pastillas, pero esta vez fueron 45 ansiolíticos con media botella de vodka. Esta vez fue mi padrastro el que me encontró, o mi madre. Me llevaron de emergencias al Manolo Morales, donde desperté dos días después, con una bolsa con el contenido de mi estómago a mi lado, como una placenta conectada a mi cuerpo con una bolsa en la nariz. Esta vez estaba sola. Como estaba en el ala femenina del hospital, no le permitieron a mi novio ir a mi lado, y mi madre estaba tan enojada conmigo que tampoco se apareció por ahí. Al salir, me castigaron meses sin salir de la casa, sin teléfono, internet o visitas, castigada por haber intentado quitarme la vida. Después de unos meses me recuperé, y seguí con mi vida y mi carrera en la universidad, pero en el fondo sentía una sombra, un monstruo que me empujaba al abismo.
Cuando tenía 21 años, un día dejé a mi novio y me sumí en una de las mayores euforias de mi vida. Bacanal duro, días de tomar y días en los que no necesitaba dormir. Pura energía. Creé muchísimo en esas semanas, se me ocurrían cualquier cantidad de proyectos y me sentía invencible. Un par de semanas después, absolutamente deshecha de vergüenza y auto-odio por todo lo que había hecho, sentí al monstruo que me jalaba lenta y decididamente al abismo. Pero esta vez, decidí buscar otra salida.
A pesar de la aprehensión de mis padres (mi madre se declara enemiga de “las drogas”), me vi en el consultorio del Dr. S.
El Dr. S. fue el psiquiatra de dos amigas cercanas que se habían ido del país, y ese día que fui a verlo lloré desconsoladamente en el diván de su consultorio, incapaz de articular por qué.
El Dr. S. me evaluó, hizo un diagnóstico diferencial, que consiste en descartar posibilidades y quedar con “la más probable”. Se me hicieron pruebas hormonales, para descartar el hipotiroidismo, se me hicieron pruebas neurológicas para descartar epilepsia. Al final, un par de meses después, tenía un diagnóstico: Trastorno Bipolar. El monstruo en mi cabeza tenía nombre.
El Trastorno Bipolar, explicado de una manera fría y científica, consiste en un desorden bioquímico. No está muy claro qué lo produce y qué lo detona, pero básicamente mi cerebro produce químicos que después se rehúsa a metabolizar. Dopamina y serotonina, que son responsables de las respuestas emocionales, no son procesados correctamente y produce desórdenes de estado de ánimo. Suena bastante simple: células neuronales que no hacen lo que deberían hacer, sin embargo, sus consecuencias en la vida diaria del paciente son devastadoras.
El Trastorno Bipolar no es un monstruo al que le gusta estar solo, ama la compañía de otros trastornos como Ansiedad, Pánico, Déficit de Atención, Ideación Suicida, Trastornos Alimenticios y Abuso de Sustancias. Entre 25% a 50% de las personas con esta enfermedad han tratado de suicidarse al menos una vez en su vida. De hecho, los bipolares tenemos 400% más de posibilidades de terminar nuestra vida de esta manera.
Leí en La Prensa el especial de este domingo sobre el suicidio. Habla sobre el estigma pero al mismo tiempo los subraya. El suicidio va más allá de una ruptura amorosa, de una pérdida de trabajo o la muerte de un ser querido. Habla más bien de la pérdida total de perspectiva, de sentirse como un gato encerrado en una caja, arañando por una salida. Cuando se está en el abismo no hay luz ni dirección ni sentido que nos guíe; delante de nosotros sólo está la muerte con los brazos abiertos.
Ese artículo habla también de una manera muy simple de las enfermedades mentales. De hecho sólo las menciona, nada más. Como paciente de una enfermedad mental, es una cachetada sólo dedicarle dos palabras a este tema sin el trasfondo de lo que realmente es padecer una enfermedad mental grave (pero entre comillas “manejable”) en un país como el nuestro. Los bipolares somos retratados como nuestra enfermedad y nada más. Una enfermedad que debemos esconder para tratar de funcionar en esta sociedad. Lo peor que nos puede pasar es que nuestra enfermedad llegue a oídos de potenciales empleadores, nadie quiere lidiar con una persona “loca” en su empresa, a pesar de que el trabajo es un factor muy estabilizador para personas con condiciones similares a las mías.
No sólo en eso radica la dificultad para vivir nuestras vidas, este trastorno trastoca absolutamente todas nuestras relaciones: ha permeado en mi relación con mi familia, amigos, conocidos.
La tercera vez que lo intenté fue a los veintitrés y no lo recuerdo muy claramente. Sólo la ansiedad. Recuerdo haber salido para despejar mi cabeza y que las cosas se salieron de control. Tomé ansiolíticos para frenar el tren de pensamientos obsesivos que me atacaban desde hacía días, y una desesperación y sensación de claustrofobia. Salí, para al menos ver gente y pasar un buen rato, pero al final de la noche me había tomado quince veces mi dosis de ansiolíticos y al menos una docena de cervezas. Esta vez fueron unos amigos (que probablemente para este entonces no les quede duda de quién soy, ¡hola!) los que me salvaron. Una vez más mi madre tuvo que recoger los trozos de su hija y llevarme derechito donde mi doctor.
La gente suele pensar que “antes no habían estas cosas, ahora todo mundo tiene algo” y que los fármacos psiquiátricos son como “pastillitas de la felicidad” que las personas débiles usan como excusa. La medicación es, por no decir otra cosa, brutal para el cuerpo, los antipsicóticos no te dejan concentrar, manejar y en general interfieren con tu vida diaria. Los antidepresivos traen consigo una gran cantidad de efectos secundarios como dolores crónicos de cabeza, hipersomnia, boca seca, aumento de peso, entre otros. Yo, por ejemplo, tendré que pasar el resto de mi vida tomando estabilizadores de humor, muchos de ellos incompatibles con embarazo y lactancia, así que estoy tratando de afrontar el hecho de que probablemente no sea posible para mí tener hijos. También el costo es un problema, algunos medicamentos de mantenimiento rondan los C$500, sumándole el chequeo mensual de psiquiatría, estamos hablando de al menos C$ 1500, ha habido meses que la cuenta llega a más de doscientos dólares, entre fármacos y consultas. Tener una enfermedad mental es un lujo caro.
Pienso entonces en mi privilegio: mis padres costean todos los gastos de mi salud mental. Tengo un psiquiatra excelente con una integridad humana increíble y siento cómo vela por mí y mi bienestar. Tengo un trabajo estable, en mi área, que disfruto mucho, con empleadores que están conscientes de mi condición, y que me apoyan y creen en mí y en mi talento. Tengo un grupo de amigos íntimos que me entienden desde el umbral de sus propias enfermedades mentales y condiciones. Tengo amigos que no tienen estas condiciones, pero están ahí para apoyarme y ver más allá de la Isolda-Bipolar, ven a la Isolda-Persona, y me hace pensar en todas esas personas que no tienen ni la mitad de este privilegio que yo tengo. Pienso en cuántos casos similares al mío no se pueden controlar por falta de recursos, la deficiente atención a la salud mental que existe en este país, la inestabilidad del flujo de medicamento en farmacias del país (nada es peor que llegar a la farmacia y no encontrar la medicación que te estabiliza). Y el estigma. Siempre el estigma.
Hace unos días le dije a mi mejor amigo que a veces siento que el día a día de la vida es como una piscina. Todos, sin excepción, tenemos que nadar diez vueltas a esa piscina, pero yo tengo una bola de hierro atada a mi tobillo que me hunde hacia el fondo y me hace nadar desesperadamente hacia la superficie, luchando por respirar. Entonces la gente pasa a mi alrededor y me dice “Isolda, todos tenemos que nadar diez piscinas” o “seguí adelante”. Y esa bola de hierro hundiéndome más y más, y yo luchando más y más por sobrevivir.
He llegado a conocer a este monstruo, y lo doy a conocer para que la gente no nos tenga miedo a nosotros, los enfermos mentales. Me niego a esconderlo de las personas que me quieren y conocen, y tengo la esperanza que a medida que más personas se familiaricen con estos monstruos, la vida se vuelva un poco menos complicada para nosotros, los que tenemos que convivir con estas condiciones en un mundo que no nos espera.
Publicado en Confidencial, 10 de junio de 2014.
http://www.confidencial.com.ni/articulo/17826/mi-vida-con-trastorno-bipolar
Republicado por Plaza Pública, 13 de junio de 2014.
http://www.plazapublica.com.gt/content/mi-vida-con-trastorno-bipolar

miércoles, mayo 21, 2014

Debemos dejar los medicamentos psiquiatricos?


Descargar el documento AQUI en PDF 

Doy las gracias al lector del BLOG que nos recomendó este documento de lectura. Como alguien que decidió dejar de tomar medicamentos en 2008, después de 5 años de tomarlos, y que ha sido capaz de llevar su vida con un buen grado de normalidad, les recomiendo a los que lo estén considerando ahora hacer esta lectura obligatoria para todos. Saludos!

jueves, octubre 04, 2012

Esperanza contra la depresión

Descubrimiento de un anestésico que, parece, logra eliminar la depresión rápidamente! Ir al siguiente vínculo:

Ketamine Relieves Depression en NPR (en Inglés)

Arriba neurona deprimida, en un ratón. Abajo, depués del tratamiento, ya normal.

martes, enero 04, 2011

Entro al 2011 con nuevo intento por dormir mejor

Definitivamente, si uno duerme bien su desempeño durante el día será mejor. Las malas noches han sido una constante durante varios años y afectan muchas de mis habilidades cognitivas -especialmente la concentración- y debilitan mi estado de ánimo -tiendo a deprimirme-. Así que de acuerdo con mi nueva Dra. hemos decidido probar con zolpidem, Ambien en EE.UU. o Stilnox en América Latina. Empezaré con media pastillita, 5mg. durante los proximos 30 días, para ver cómo me va.

Tengo algunas dudas, pero las compartiré después. ¡Feliz Año 2011...!

jueves, diciembre 30, 2010

¿Qué es un trastorno mental? ¿Quién lo decide? ¿Cómo nos afecta?

Excelente reportaje de NPR sobre los desacuerdos entre los psiquiatras sobre lo que debe y no incluirse en el manual de diagnósticos. Calificaron el conflicto como una "guerra civil" entre expertos. El New York Times ya lo había advertido hace dos años.

Primero explican problema de incluir Asperger como parte del espectro del Autismo. Hubo un incentivo en las escuelas para dar atención personalizada a los niños que hizo que los diagnósticos se dispararan.

Sobre Trastorno Bipolar explican que las empresas farmaceúticas empezaron a comercializar sus medicamentos, tanto estabilizadores del ánimo como antisicóticos. ¡Es decir que por el marketing de las empresas se duplicó el diagnóstico del TBP!

Essentially, Frances and his colleagues made it much easier to get a diagnosis of bipolar disorder. And he says that created this incredible opportunity for drug companies.

"Drug companies got indications for treating bipolar disorder," Frances says. "Not just with mood stabilizers, but also with the newer antipsychotic drugs. And they began very intensive ubiquitous advertising campaigns. So the rates of bipolar disorder doubled. And lots of people got way too much antipsychotic and mood stabilizing medicines. And these aren't safe drugs."


Entonces, los psiquiatras de los EE.UU. deciden las "etiquetas" de enfermedad mental, y luego les siguen las farmaceúticas, las instituciones educativas, etc... Por lo que el impacto de estas decisiones es tremendo. Es algo a considerar.

¿Será que muchos de nosotros hemos sido diagnosticados simplemente como fruto de una moda, un acuerdo temporal y discutible, entre los profesionales de la salud mental?

martes, diciembre 07, 2010

Al fin, retomo contacto con Dra.

Como les conté no era por negligencia... sino por las trabas de los seguros en los EE.UU. y la cantidad de pacientes que ven los psiquiatras por aquí... la cita se tardó más de un mes en llegar!

En fin, ayer tuve mi primera cita y fuimos con mi esposa -por solicitud de la Dra. Los que leen este BLOG ya saben mi historia... Sólo les cuento lo que me dijo:

1. Retomar ejercicio sin excusas. No negociable. Al menos 30 minutos diarios. Lo mismo con la meditación.

2. Para dormir mejor, me sugirió probar con melatonina, un suplemento natural. 5mg una hora antes de ir a la cama.

3. Duplicar dosis de Omega-3. Yo le dije que tomaba 1,200 mg. Asi que debo llegar a los 2,400 mg. pero me dio a entender que se requiere más para el TBP. Así que no es exagerado.

Prometo contarles como me va con todo esto...

miércoles, diciembre 01, 2010

ácido graso Omega-3

Cuando escribí sobre algunos consejos prácticos y compartí que yo consumo 5 cápsulas de Omega-3, un lector dijo lo siguiente:

“Cinco de 1,200 mg por día me parece exagerado, creo que bastan dos de 1,000 mg de omega 3.”

Dicho comentario me motivó a investigar un poco más al respecto, para orientar mejor a los lectores. Aunque les recuerdo que el objetivo de este BLOG no es recomendar ninguna terapia específica, sino simplemente intercambiar experiencias.

Resulta que leyendo bien la etiqueta del producto que tomo, cada cápsula (softgel) se compone de la siguiente forma:

De Omega-3 son 434 mg (aceite de pescado). O sea que por 5 estoy consumiendo 2,170 mg diarios. Luego la cápsula contiene también Omega-6, 276 mg (aceite de safflower, planta parecida al girasol); y 170 mg de Omega-9 proveniente del aceite de oliva. Así que en total estas cápsulas son de 880 mg. También contiene aceite de soya y de flaxseed o linseed (no estoy seguro de que planta se trata).

Por otro lado, la etiqueta dice que el Omega-3 puede ayudar a reducir el riesgo de problemas coronarios y también a mantener niveles normales de triglicéridos. Esto último lo he comprobado personalmente y fue la razón por la que el médico internista me las recomendó en un primer momento. No se dice nada del efecto en el estado de ánimo.

Los ácidos grasos y el trastorno bipolar

En el libro “New Hope for people with Bipolar Disorder” (Fawcett et al. 2007), los autores se preguntan si el observado efecto generacional en la incidencia del trastorno bipolar (TBP) se debe a cambios en la dieta que han significado una disminución en el consumo de Omega-3 que es fundamental para nuestro sistema nervioso central y que el cuerpo no puede producir por sí mismo. Explican que antes el ganado consumía plantas que contienen omega-3, pero ahora la dieta de las vacas que comemos también ha variado. Las fórmulas sustitutas de leche para los infantes tampoco contienen Omega-3.

Los autores también explican el llamado “Omega Plan” que consiste, precisamente, en el uso de Omega-3 para el tratamiento alternativo del TBP. Pero advierten que los resultados de la investigación son ambiguos. Todo empezó con el estudio de la dieta rica en pescado de sociedades como la japonesa y la china, donde hay bajas tasas de depresión –aunque yo tengo la idea de que en Japón hay una alta tasa de suicidio. Dicen que sí es una terapia efectiva pero se necesitan más estudios. Advierten que se debe combinar con un tratamiento estándar para el TBP. El principal efecto sería contrarrestar depresión.

El Omega-3 está presente sobre todo en el pescado, vegetales de hoja verde, aceite de canola y nueces.

El Omega-6 se encuentra en aceites vegetales como el de maíz y girasol. Y también se considera de beneficio para reducir el riesgo de ciertos desórdenes metabólicos, al mismo tiempo que protege el sistema cardiovascular.

jueves, abril 22, 2010

Tratamientos del futuro

Prometí que compartiría con los lectores más información sobre la conferencia de DBSA. Como les comenté, me gustó la presentación del Dr. Pirok, quien explicó los cambios de paradigma en el tratamiento de pacientes con trastornos mentales, del psicoanálisis a la psicofarmacología, en los años 1950s. Sin embargo, agregó, sólo un tercio de los pacientes que reciben tratamiento farmacológico -esto es, con medicamentos-, han tenido una respuesta 100 por cieto satisfactoria. Es decir, se les ve como personas "normales" en su funcionamiento diario.

Dijo que eso se debe a que cada individuo tiene un nivel distinto de tolerancia a los fármacos. Pues hay una interacción entre nuestros genes y los medicamentos. Por ello, ahora se investiga en áreas denominadas como farmaco-genética y farmaco-dinámica. Así se avanza hacia la medicina genética, que tomará en cuenta nuestro perfil genético para darnos un medicamento ajustado al mismo.

El ejemplo que dio fue el de diferencias en la forma en que nuestro hígado metaboliza los medicamentos. Hay personas con un metabolismo lento, otras más rápido y algunas "ultra-rápido". Y se ha demostrado que esto se asocia con ciertas "razas" o grupos étnicos. Es el caso de los afro-americanos, que son de matabolismo muy rápido, y por ello les recetan dosis más altas que al promedio.

También me gustó la crítica que hizo a los nombres de los medicamentos. Por ejemplo, dijo que los llamados "antisicóticos" son en realidad, simplemente, anti-dopamina. Y que, por cierto, está demostrado que aumentan de peso. También dijo que era incorrecto pensar que los "antidepresivos" siempre debían recetarse para combatir la depresión. Otro problema con el nombre.

Sobre otros medicamentos, dijo que se había descubierto recientemente que la carbamazepina era problemática para los asiáticos. Por otro lado, criticó el uso de hierbas y suplementos naturales, pues no se conocen bien sus interacciones con otros medicamentos.

Explicó que la advertencia que se hizo sobre ciertos antidepresivos en los EE.UU. por aumentar las ideas suicidas en los jóvenes había tenido efectos no deseados: aumentó la tasa de suicidios. Pues lo papás y médicos decidieron dejar de usarlos en los jóvenes. Distinguió entre el aumento de "ideas" suicidas y los suicidios efectuados. Las ideas son un síntoma, pero no necesariamente concluyen en el acto de quitarse la vida.

Dijo algo sobre el espectro bipolar, y la categoría BP III, que se refiere a los casos donde los antidepresivos son la causa principal de episodios de manía. Confirmó que el lithium sigue siendo el mejor medicamento para BP I.

También reveló que la terapia electroconvulsiva (ECT, por sus siglas en inglés) sigue siendo efectiva, a pesar de las críticas o "mala prensa" que se le ha hecho en las películas. Es más efectiva que los antidepresivos, pues el cerebro no es sólo químicos sino también electricidad.

Finalmente explicó lo importante de la terapia de iluminación adecuada, los ejercicios (cardiovascular), el yoga, y la meditación. Dijo que algún día habrá un microchip para analizar el DNA. Esa tecnología facilitará los tratamientos de estas enfermedades y el diseño de los medicamentos adecuados al perfil genético de cada individuo.

Su página web, en la cual ofrece servicios profesionales en Chicago, es:
http://midwestintegrative.com/

miércoles, enero 13, 2010

Sobre (in)efectividad de (algunos) antidepresivos

Artículo publicado en el New York Times (11 ene 2010):

Dice que la semana pasada, en un estudio publicado en la revista académica de la Asociación Americana de Medicina se afirmó que los antidepresivos parecen funcionar en casos severos de depresión, pero no tienen efecto alguno en casos moderados.

El autor del artículo, el Dr. Friedman, advierte que el estudio tiene varios problemas metodológicos, por lo que es peligroso generalizar.

Leer más aquí: Before You Quit Antidepressants ...

Sugiero escuchar el "Science Times Podcast" para tener una buena ampliación con expertos.

Ver también noticia sobre estudio que salió en Archives of General Psychiatry (enero) respecto a la población que recibe tratamiento por depresión.

jueves, marzo 26, 2009

Respuesta de psiquiatras a pregunta

Dos doctores amigos de este BLOG nos han hecho el favor de aclarar una duda que presentó una lectora en el POST sobre Epival ER o Acido Valproico.

Lina preguntó:

"Hola, comencé a tomar ácido valpróico de 250 mg, hace 10 días, una al día, ya voy en 2 y debo llegar a 3 diarias en 10 días. Antes de empezar el tratamiento con este medicamento por presentar bipolaridad, venía tomando sibutramina de 15 mg. Me gustaría saber si esto me puede ocasionar algun daño fisico o mental."


Dr. Emilio Quinto respondió:

"Con la sibutramina la contraindicación sería usarla con un antidepresivo (que no es el caso del ácido valpróico), ya que puede provocar un síndrome llamado serotoninérgico. Con respecto a daños, no hay reportados, salvo que tomar sibutramina para alguien con la enfermedad bipolar podría significar mayor ansiedad, irritabilidad e insomnio."


Dr. Raul Higueros respondió:

"La sibutramina es un medicamento para bajar de peso, que funciona en los neurotransmisores, muy parecido a los antidepresivos, principalmente a los inhibidores selectivos de la serotonina, como altruline, prozac, paxil, por eso no lo recetamos junto con ellos, no hay reportados efectos de combinar sibutramina y epival, aunque lo damos con precaución en pacientes con trastorno afectivo Bipolar, ya que por trabajar en Serotonina (neurotransimor), se han reportado casos de cambios a mania, aunque hace falta evidencia para poder asegurarlo, la sibutramina no tiene efectos secundarios problemáticos y graves a largo plazo, es decir que casi siempre es bien tolerado, pero como todo medicamento tiene efectos secundarios, ¿en cual piensas?, podría aclarártelo."

Gracias a ambos doctores por su pronta respuesta.

Sitio web del Dr. Higueros http://www.drraulhigueros.com/

Datos del Dr. Quinto:
Terapeuta cognitivo y familiar. Logoterapeuta y Psiquiatra.
2a calle A 6-28 zona 10 Edif Verona of 503
Guatemala, Guatemala. Tel: (502) 2361-4327

sábado, noviembre 22, 2008

Lección de humildad

Me quedó pendiente contarles lo que me dijo el doctor después que le confesé que había decidido dejar los medicamentos.

Yo creía que me iba a decir que lo pensara de nuevo, que los medicamentos son importantes y que es muy peligroso dejarlos. Sin embargo, me dijo que si yo me sentía bien, pues que está de acuerdo con mi decisión.

Me quedé sorprendido. Le volví a preguntar directamente su opinión, después de darle todos mis argumentos de justificación. Me dio entonces una lección de humildad científica. La cual agradezco enormemente.

Me dijo que los científicos en general, y psiquiatras en particular, saben muy poco sobre cómo funciona el cerebro realmente. Sigue siendo un misterio para la ciencia. Dijo que el trastorno bipolar es una "enfermedad caprichosa" cuyos síntomas aparecen y desaparecen. Hay pacientes que tienen episodios importantes de manía o depresión, son tratados y después pasan bien por muchos años. Hay otros que tienen una enfermedad más severa y sí necesitan más de los medicamentos.

Me contó que él ha visto muchos casos de mujeres que deciden suspender el tratamiento farmacológico para poder quedar embarazadas. Algunas no tienen problema alguno, mientras otras sí padecen complicaciones durante o después del embarazo. Así que cada cerebro responde de manera diferente. Los estudios existentes no nos permiten asumir conclusiones definitivas.

Así que si después de cinco meses estoy bien, sin mayores desbalances, no necesito seguir tomando la medicina. ¡Increíble!

Confieso que tengo un poco de miedo, es como volver a caminar después de usar muletas o silla de ruedas por mucho tiempo. Uno se siente algo débil para enfrentar la realidad. Mi principal temor es que el medio ambiente en que vivo no me favorece, especialmente ahora que viene el invierno y eso tiende a deprimir a cualquiera...

Además de las recomendaciones sobre la higiene del sueño me dijo que es importante que trabaje con luz brillante al final de la tarde, para que mi cerebro no sea engañado por la oscuridad temprana. Así que en esas ando...

miércoles, noviembre 19, 2008

Confesión sobre una "enfermedad caprichosa"

En un post anterior prometí contar una confesión que haría al psiquiatra. La quería compartir con los lectores de este blog, pero no me atrevía...

Resulta que hace cinco meses dejé de tomar medicamentos. Ha sido una decisión importante, después de más de cinco años tomándolos. Es un experimento arriesgado al que decidí someterme por las siguientes razones:

1. Desde que inicié con el tratamiento farmacológico para el trastorno bipolar aumenté un total de 30 libras de peso. Actualmente estoy obeso (más allá de un simple sobrepeso) y eso me ha generado otros problemas de salud: hipertensión, altos niveles de colesterol y triglicéridos. Esto es muy peligroso, pues son factores de riesgo para enfermedades cardíacas y cerebro-vasculares.

Necesito bajar de peso y la medicación no me ha ayudado. He intentado diversos medicamento, por esa misma razón, pero he padecido otros efectos secundarios no deseables.

2. El último medicamento para estabilizar el ánimo (Tegretol, carbamazepina) me provocaba una sensación de "resaca" por las mañanas. Sentía la cabeza grande y me costaba concentrarme en mi trabajo. Esto bajó dramáticamente mi productividad durante el año pasado. Lujo que no puedo darme.

Necesito recuperar la productividad y creatividad que caracteriza los episodios moderados de manía (hipomanía). Espero así alcanzar las metas que me he trazado.

3. Desde que fui diagnosticado con TBP he recibido dosis sub-terapéuticas, pues lo mío ha sido catalogado como Bipolar II moderado. No soy un peligro para los demás, ni para mí mismo. Mi principal problema ha sido la irritabilidad en la interacción con otros, bajo situaciones de estrés (sobre todo laboral o familiar).

Entonces, tomar medicamentos como estrategia profiláctica ya no tiene mucho sentido, pues los efectos secundarios negativos han sobrepasado a los beneficios.

Creo que el experimento ha sido exitoso. Prácticamente no he tenido problemas de interacción en los meses sin medicamentos. Sólo un par de episodios que he identificado y sabido manejar. Aunque reconozco que actualmente no estoy sometido a un estrés laboral similar al que me llevó al médico la primera vez (allá por 2003).

Finalmente, decirles que no me atrevía a compartir esto con los lectores del blog porque no quiero ser "un mal ejemplo" para aquellos que quieren dejar los medicamentos de manera irresponsable. Esto no funciona para todos, lamentablemente. Escribiré otro post contando lo que me dijo el doctor.

martes, noviembre 18, 2008

Hoy tengo cita con el psiquiatra

Como debemos hacer los pacientes con TBP, hoy me toca cita con el doctor, para evaluar mi situación en los últimos cinco meses.

Hay varias cosas que le tengo que contar. Primero, que ya fui con un médico internista para controlar mi problema de presión arterial alta. El doctor me recetó Enalapril para ello. Luego con los exámenes de sangre se verificó que sigo con los niveles de triglicéridos altos, así que me mandó Lovaza (Omega-3).

Segundo, en este período he estado bastante estable. Un par de episodios de irritabilidad, no muy serios, con terceras personas (nada con mis seres queridos). Un poco de bajón del ánimo un par de veces en semanas recientes... Pero tampoco nada de qué preocuparse. Según yo.

Tercero, una confesión... que les compartiré después de la visita con el Dr. para ver qué me dice.

Necesito que me de algo para dormir bien, porque creo que ese es mi principal problema. Cuando no descanso bien por la noche me cuesta concentrarme durante el día en mi trabajo.

Entre las buenas cosas a reportar, finalmente me inscribí en un gimnasio para ir a hacer ejercicio de forma regular. Al menos, en las dos primeras semanas he ido un día sí y otro no, caminando unos 30 minutos. Un poco de natación y pesas. Espero controlar mi peso y presión.

miércoles, agosto 20, 2008

Tratamiento de Enfermedad Bipolar en el contexto Guatemalteco

Por: Dr. Carlos Berganza, Dr. Alberto Lopéz Loucell, Dr. See King Emilio Quinto.

Objetivo
Discusión científica de la evidencia actual del tratamiento del trastorno bipolar en sus diferentes fases y su adecuación al medio guatemalteco.

Metodología
Se revisaron los criterios de la medicina basada en la evidencia con respecto a los diversos estudios psicofarmacológicos, posteriormente se revisaron las siguientes guías de tratamiento en el trastorno Bipolar: Asociación Psiquiátrica Americana, Guía Canadiense del tratamiento del trastorno Bipolar, Algoritmo de la universidad de Texas. Finalmente se discutieron las implicaciones y asociaciones al medio guatemalteco en base a las experiencia de los autores y se elaboraron las conclusiones en consenso.

Marco Teórico
El trastorno bipolar es una enfermedad que ha ganado mayor reconocimiento diagnóstico a lo largo del tiempo. Su diferencias en presentación de endofenotipos hace conveniente la individualización de los diversos tratamientos psicofarmacológicos.

La medicina basada en la evidencia ha reconicido diversas categorías de validez científica de los estudios.

Las guías consultadas conceden nivel de evidencia 1 a los siguientes psicofármacos en el tratamiento de la manía:

Litio

Anticonvulsivantes: Divalproato de sodio y Carbamacepina

Antipsicóticos atípicos: Quetiapina, Risperidona, Olanzapina, Ziprasidona y Aripiprazole.

En cuanto al tratamiento combinado de la manía, se concede nivel 1:

Litio/Divalproato de sodio (DVP)+Risperdal.

Litio/DVP + Quetiapina.

Litio/DVP + Haloperidol.

En el tratamiento de la depresión bipolar con monoterapia, con nivel de evidencia 1:

Litio

Lamotrigina

Quetiapina

La mayoría de combinaciones en el tratamiento de depresión bipolar se encuentran en un nivel de evidencia 2 (no encontrando ninguna en el nivel de evidencia 1).

Litio + DVP

Litio/DVP + ISRS

Litio/DVP + Bupropion

Olanzapina+ ISRS

Litio/DVP+ Venlafaxina

Con respecto al tratamiento de mantenimiento se debe individualizar los casos en base a su presentación.

Conclusiones

La enfermedad puede tener la tendencia a necesitar el uso de más de un psicofármaco.

La conveniencia de no utilizar en primera línea los antidepresivos en pacientes bipolares y sus familiares.

La necesidad de más cantidad de estudios de la combinación de antidepresivos con agentes estabilizadores de ánimo en la depresión bipolar.

Que el litio sigue siendo un fármaco de primera línea.

Con respecto al tratamiento de manía aguda en el contexto guatemalteco los autores utilizan más antipsicóticos atípicos solos o en combinación con benzodiacepinas.

Recomiendan tomar muy en cuenta el efecto sobre el metabolismo de algunos de estos medicamentos.

En el tratamiento de la depresión bipolar el grupo resalta la importancia del tratamiento de monoterapia con Quetiapina, Litio o Lamotrigina, ó en combinación, evitando en lo posible el uso de antidepresivos.

Referencias Bibliográficas

Sachs G. (2004) Managing Bipolar Affective Disorder. USA: SP
APA Guidelines for Bipolar disorder. www.psychiatrist.org
Suples T, Keck Paul (2005) Bipolar Disorder: Treatment and Management. USA: Compact Clinicals.
Yatham L. (2006) Bipolar disorder: Canadian Guidelines. Canadá: CANT

FUENTE: www.psiquiatriaguatemala.org

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Dr. See King Emilio Quinto Barrera
emilioqb[at]ufm.edu.gt

lunes, abril 28, 2008

Nueva Esperanza para personas con Trastorno Bipolar

El fin de semana tuve la oportunidad de asistir a un día de conferencias sobre "Trastornos del ánimo: tratamiento y recuperación a lo largo de la vida". El mismo fue organizado por DBSA, Depression and Bipolar Support Alliance, de Chicago.

Entre otros conferencistas se presentaron el Dr. Bernard Golden y la Sra. Nancy Rosenfeld quienes, junto con el Dr. Jan Fawcett, escribieron el libro titulado "New Hope for people with Bipolar Disorder".



Yo todavía no he terminado de leerlo, pero me parece bastante amigable. Conforme lo haga, ire compartiendo algunos hallazgos con los lectores de este BLOG. Lo que sí les puedo decir es que la primera edición vendió 100 mil copias en los EEUU. No sé si ya está disponible en castellano.

Luego les cuento más sobre las conferencias.

lunes, abril 14, 2008

Epival ER o Acido Valpróico

Muchos de los que llegan a este BLOG lo hacen por medio de búsquedas sobre el medicamento Epival ER (Abbott), una de las marcas comerciales del ácido valpróico, también conocido como valproato o Depakote (nombre de otra marca).

Los medicamentos que recetan los doctores para el TBP tienen como primer objetivo alterar la forma en que nuestras neuronas procesan los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo en el cerebro. Cada medicamento tiene una forma diferente de trabajar, y cada manera es llamada "mecanismo de acción". Los medicamentos para regular el estado de ánimo generalmente funcionan según alguna de las siguientes formas:

Aumentan o disminuyen la cantidad de un determinado neurotransmisor.

Restringen la habilidad de las neuronas para recibir cierto neurotransmisor.

Ajustan el "sistema del segundo-mensajero" para hacer más lenta la actividad química inapropiada en la neurona.

Previenen el errático comportamiento eléctrico en las neuronas.

El valproato es comúnmente recetado por los psiquiatras para prevenir la manía. Es un anticonvulsivo, pues originalmente fue desarrollado para tratar la epilepsia. Similar a la carbamazepina (Tegretol), el valproato afecta el "sistema del segundo mensajero" (son los químicos -proteínas- liberados por las neuronas receptoras de neurotransmisores; son mediadores que ayudan a traducir las señales químicas de los neurotransmisores en señales eléctricas que viajan a lo largo de las neuronas).

El Depakote, o Epival ER, tiene beneficios potenciales y riesgos que deben conocerse.

Entre los PROs, o beneficios tenemos:

Antimaníaco. Particularmente efectivo para el tratamiento de la manía aguda (de corto plazo, en oposición a la crónica). Más seguro que el litio, es decir, menos tóxico.

Entre los riesgos tenemos:

Problemas de páncreas e hígado. Aumento de peso, sedación, y naúsea. Posibilidades de infertilidad en mujeres. Pérdida del cabello. Sin muchas propiedades antidepresivas.

Fuente: Bipolar Disorder for Dummies (2005) by Candida Fink, MD. Páginas 38-39 y 118.

Mi experiencia personal

Cuando fui diagnosticado como bipolar II en 2003, mi primer medicamento fue Epival ER. Me funcionó muy bien. Dormía como un bebé las 8 horas diarias de sueño que necesitaba para levantarme y trabajar con normalidad. Me encantó. Sin embargo, subí como 25 libras de peso. Lo dejé de tomar porque en uno de los exámenes de rutina para controlar las transaminasas (enzimas del hígado), éstas salieron elevadas. Además, recuerdo, que ya no me hacía el mismo efecto.

Ahora, como conté en un POST anterior, estoy con Tegretol (carbamazepina), que también es un antimaníaco, pero que no causa aumento significativo de peso en la mayoría de los pacientes. Lo cual era una preocupación que compartí con mis doctores.

Por supuesto, Tegretol también tiene potenciales efectos secundarios no deseados, como visión borrosa, mareo y naúsea. Puede reducir la efectividad de las píldoras anticonceptivas que toman las mujeres. También pueden generarse problemas de hígado. Por eso es importante hacerse los exámenes que sean necesarios. En mi caso creo que sólo tuve un poco de visión borrosa unos días. Luego se me quitó.

Ahora me siento bastante bien. El estabilizador del ánimo está siendo complementado con un antidepresivo, como mencioné en un POST anterior.

Bueno, espero que esto les sea de utilidad. Por favor, compartan sus experiencias con estos medicamentos. Sería de ayuda para otros que están empezando el largo camino del aprendizaje por ensayo y error. Gracias.

viernes, febrero 29, 2008

Otros problemas de salud

Les había contado que el Dr. me prescribió bupropion HCL SR 100 mgs. En la farmacia me dieron el de marca Wellbutrin SR. Me llamó la atención que adjuntaron una guía sobre el riesgo de suicido relacionado con los antidepresivos. Dice que los antidepresivos podrían incrementar los pensamientos y acciones suicidas en algunos niños, adolescentes y jóvenes adultos cuando se empieza a tomarlos.

También les conté que el Dr. me mandó exámenes para ver los niveles de Tegretol, es decir, carbamazepina, en la sangre. Resultó que estoy casi en el límite inferior. Así que me aumentó la dosis en 200 mgs por las mañanas. Hoy empecé.

Además, el examen sirvió para medir otros indicadores, como los niveles de lípidos. Así descubrimos que el colesterol está ligeramente por arriba del límite superior, y que los triglicéridos están bastante más arriba. Así que ya empecé a hacer dieta: nada de carne roja, huevos, lácteos, ni grasas saturadas. Estoy comiendo avena, pescado, y frutas.

Hoy me hice un examen informal, de esos que hacen en los supermecados, y me salió normal el colesterol, ¡después de una semana de avena! Espero que sea correcto el diagnóstico. Pero me tomaron la presión y estaba alta: 160/97, esto de seguro debido al sobrepeso. Así que debo esforzarme más. Estoy iniciando con una rutina ligera de ejercicios, y espero perseverar.

Saludos.

viernes, febrero 22, 2008

¡Ahora, antidepresivos!

Tenía que ir de nuevo con el doctor. Iba decidido a cambiar de medicamento porque los efectos del Tegretol por las mañanas no me gustan. Me cuesta mucho despertarme. Siento la cabeza como grandota y pesada.

Le conté al doctor que no ha sido fácil trabajar en mi proyecto y que hubo al menos dos días en los que me levanté muy tarde de la cama. Le dije que me sentía confundido. No sé qué se debe al cerebro y al medicamento, y qué a cuestiones psicológicas.

Me escuchó con paciencia. Me dijo que debíamos hacer exámenes para ver los niveles de Tegretol en la sangre y poder ajustar la dosis.

Luego me dijo que seguramente he estado deprimido y que es necesario darme un antidepresivo.

Me asusté un poco. Reconozco que tengo algo de depresión pero, después de leer sobre los posibles inconvenientes de los antidepresivos, no me gustó la idea. Se lo dije. Enfaticé sobre la posibilidad de combinar estabilizadores del ánimo con psicoterapia.

Nuevamente me escuchó. Luego me dijo con firmeza y un poco de ironía: "nadie puede curar lo que ocurre en el cerebro sólo con palabras, a no ser que tenga el don del Espíritu Santo".

Me tranquilizó diciendo que el antidepresivo que me recetaría es uno de los más inofensivos. Me explicó que con Tegretol estamos evitando los episodios de manía, pero que ahora necesitamos evitar los depresivos.

Finalmente cedí. Confío en los expertos, en los médicos. Me madó a tomar Bupropion.

Veremos qué pasa. Ya les contaré.

viernes, febrero 08, 2008

Medicamentos, pero con psicoterapia

En la revista Psychology Today (Jan.-Feb. 2008) apareció un breve artículo, firmado por Amy Maxmen, en el cual se aborda algo interesante sobre el trastorno bipolar.

Mi traducción:

En el trastorno bipolar, los episodios depresivos inhabilitan más al paciente y duran más que los episodios maníacos, por lo que con frecuencia se prescriben antidepresivos junto a los estabilizadores del ánimo. Sin embargo, un estudio reciente del NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental) enfatiza que la prescripción de antidepresivos puede causar más daño que bien, al provocar un rápido cambio de ánimo hacia la manía.

Entonces, adicionar psicoterapia a la ecuación puede ayudar. Otro estudio muestra que llevar psicoterapia mientras se toman estabilizadores del ánimo funciona mejor para recuperarse en las habilidades de relación con otras personas y en la forma en que llevamos la vida.

David Miklowitz, un investigador en ambos estudios, dice que una psicoterapia intensiva trabaja mejor cuando se concentra en los disparadores que provocan episodios depresivos. El punto es que mejoras sostenibles usualmente requieren muchas sesiones durante el transcurso de varios meses. "No es suficiente una versión de comida rápida", dice Miklowitz.

Tres tipos de terapia

Estos métodos de tratamiento son recomendados para el trastorno bipolar, pero pueden ayudar a resolver otros problemas:

1. Terapia enfocada en la familia, ayuda a reducir tensiones en casa por medio de la enseñanza de cómo apoyar al paciente y al resto de los familiares.

2. Terapia cognitiva sobre el comportamiento (conductual), consiste en ejercicios que ayudan al paciente a identificar pensamientos auto-destructivos y a pensar en soluciones proactivas, como programar actividades sociales.

3. Terapia interpersonal y de ritmo social, enfatiza la necesidad de estabilidad en las relaciones, en las rutinas diarias, y en los hábitos de dormir. Si el paciente tiene un horario de trabajo muy complicado y compañeros de trabajo que le hacen la vida difícil, él o ella deberían considerar buscar una nueva ocupación.

miércoles, diciembre 19, 2007

Duplicando la dosis

Hace unos treinta días el médico me indicó duplicar la dosis de Tegretol, de 200 a 400 mgs. Parece que los 200 mgs. ya no me producían el efecto deseado. La carbamazepina estaba siendo metabolizada de tal forma por mi cuerpo que sólo sentía los efectos sedativos por la mañana, pues me costaba mucho despertar, pero no obtenía los beneficios de dormir mejor durante la noche.

Ahora duermo de manera más profunda y logro focalizarme bien durante el día a la hora de realizar tareas intelectuales. Mi ánimo ha estado estable. Eso es bueno. Muy bueno.

Así que si alguien no obtiene los resultados deseados al primer intento con la dosis que el médico receta, debe consultar con el mismo nuevamente. A lo mejor un ajuste en dicha dosis es lo que hace falta, antes de cambiar de medicamento o darse por vencido con el tratamiento farmacológico. No es fácil, pero hay que ser pacientes.