El otro día comenté sobre lo peligroso que resulta la ignorancia en el tratamiento del trastorno bipolar. Las creencias populares no ayudan a entender la enfermedad ni a enfrentarla adecuadamente. Digo "enfermedad" por tratarse de un desbalance bioquímico en el cerebro, un trastorno o "desorden" con los neurotransmisores, lo cual se traduce en oscilaciones extremas del ánimo, con sus dañinas consecuencias para el paciente y quienes le rodean.
Ahora quiero referirme a algo peor: a lo peligroso que resulta que personas conocedoras de la enfermedad, sus causas y consecuencias, anden diciendo de manera irresponsable que se puede vivir sin medicamentos.
La semana pasada me enviaron una entrevista realizada a Eduardo Grecco, psicoanalista argentino, conocido por sus libros titulados “La bipolaridad como Don”, “Despertando el Don Bipolar” y “¿Quién se ha subido a mi hamaca? La Bipolaridad como Oportunidad”. La entrevista aparece en la revista electrónica
Faceta Humana (Abril 2008).
Su respuesta a la última pregunta de la entrevista me llamó la atención. Yo no soy un experto en bipolaridad, soy un paciente que sufre la enfermedad. Pero he leído lo suficiente como para cuestionar su opinión, la cual me parece irresponsable.
“FH:
¿Crees que un bipolar pueda vivir sin medicamentos?EG: Supongo que te refieres a los psicofármacos. Es posible. Los psicofármacos deben ser una ayuda puntual mientras es necesaria y durante un tiempo limitado y si no hay otras opciones. Pero no puede ser el recurso de vida. Hay otras cosas efectivas con las cuales los pacientes [...].”
Le pregunté a mi médico qué pensaba sobre dicha respuesta de Grecco, y esto es lo que me respondió:
“Obviamente, Grecco, por su educación psicoanalítica - en la última pregunta y en la pregunta de que los bipolares no recibieron suficiente amor de sus padres - tiene una tendencia psicologista y psicoanalista poco sustentable científicamente. Lo recomendable del autor es la desestigmatización de la enfermedad y ver la crisis como oportunidad.”
Subrayo, la afirmación de Grecco es “poco sustentable científicamente”.
El comentario de mi psiquiatra me hizo leer de nuevo la respuesta sobre los “traumas significativos de la vida”. En este caso, además de risible me pareció estúpida (con el perdón de los lectores, pero se merece el calificativo).
Confieso que yo no he leído ninguno de los libros de Grecco, en parte porque son difíciles de encontrar en Guatemala, y por Amazon cuestan más de 30 dólares con todo y envío (mi regla es que no compro ningún libro que pase de US$20, ¡eso sólo lo he hecho en el pasado en estados de manía!). Pero algunos de los amigos del grupo de jóvenes bipolares sí lo han hecho y les ha gustado la idea de entender la bipolaridad como un don (y no como una maldición –
ver post pasado).
Prometo que lo voy a leer, aunque esta entrevista me ha dejado un mal sabor de boca. Hay que tener cuidado con los “gurus” que siempre aparecen en varios temas relacionados con la psique. Se vuelven populares precisamente porque dicen lo que queremos escuchar: “Sí, puedes vivir una vida plena sin tomar medicamentos”.