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sábado, octubre 09, 2010

Buscando ayuda: ¿Psiquiatra o Psicólogo?

Llevo varios meses queriendo avanzar en diversas áreas de mi vida, pero me cuesta... Especialmente porque no duermo bien, y eso me afecta el resto del día, debido a la falta de concentración. La frustración a veces se convierte en depresión.

Estoy muy conciente de lo que me pasa y quiero estar bien, sobre todo ahora que voy a ser papá. Pues, no quiero que el estrés normal de tener a un recién nacido en casa me "saque de mis casillas". Además necesito ser más productivo, pues se vienen gastos importantes: pañales, leche, etc...

Así que hace un mes empecé a buscar un psicólogo que me ayude a estar mejor. Encontré a una Dra. (porque ese es el nivel de educación que se les exige en los EE.UU.) cerca de mi casa, y tuvimos una primera sesión. Todo bien. Me pareció apropiada para mí. Me dijo que debo profundizar en el tema de mindfulness para poder concentrarme. Le conté todos mis antecedentes.

Lamentablemente, esta semana que me tocaba la segunda sesión, la misma no se pudo realizar por problemas con el seguro, que al final de cuentas no cubre los servicios de esta clínica (aunque al principio me habían dicho que sí). Así que ahora debo buscar a una nueva persona.

Esto me frustó y me generó cierta ansiedad. Pues, siempre es desgastante buscar a alguien apropiado, especialmente cuando no hay quien te puda dar alguna referencia. Finalmente, conseguí una cita con otro Dr., éste sí es psiquiatra, para que me evalúe y a lo mejor me invite a participar en un estudio que están haciendo. Ya les contaré... Por ahora debo esperar más de un mes para dicha evaluación.

Me gustaría preguntarles si ustedes ven a un psiquiatra o psicóloga, o ambos (!?), y cómo les parece. ¿Cuál es la diferencia en el tratamiento?

domingo, noviembre 15, 2009

Más direcciones y sitios de Internet útiles

American Association of Suicidology
4201 Connecticut Avenue Northwest
Suite 408
Washington, DC 20008
www.suicidology.org

American Psychiatric Association
1400 K Street Northwest
Suite 501
Washington, DC 20005
www.psych.org

Canadian Mental Health Association
2160 Yonge Street, 3rd Floor
Toronto, ON M4S 2Z3
CANADA
www.cmha.ca

National Depressive and Manic-Depressive
Association (National DMDA)
730 North Franklin Street
Suite 501
Chicago, IL 60610
1-800-82-NDMDA (1-800-826-3632)
www.ndmda.org

National Mental Health Association
1021 Prince Street
Alexandria, VA 22314-2971
1-800-969-NMHA (1-800-969-6642)
www.nmha.org

Depression.com
www.depression.com
Information on many aspects of depression

Suicide Awareness\Voices of Education
(SA\VE)
www.save.org
Information on suicide and links to sites with
further information

Tomado de Peacock, Judith (2000), Bipolar Disorder, p. 62.

miércoles, mayo 09, 2007

Asociación Psiquiátrica de Guatemala

Para todo momento de ANGUSTIA...
SIEMPRE hay una SALIDA!

Nosotros le ayudamos a encontrarla...


La Asociación Psiquiátrica de Guatemala (APsG) le ayuda con atención especializada, a precios accesibles, a enfrentar problemas de ansiedad, depresión, tristeza, problemas del sueño, miedo...

Consulta previa cita, llamando a los teléfonos (502) 2331-5376 y 2331-5395.

APsG, ubicada en la Avenida de la Reforma, 1-90 de la Zona 9, oficina 201. Ciudad de Guatemala, Guatemala.

Respondiendo a estas sencillas preguntas podrá saber si usted o alguien cercano necesita ayuda profesional:

a. ¿Se siente frecuentemente triste, solo y con desesperanza?

b. ¿Piensa que sufre de angustia, nerviosismo y no goza ni de las pequeñas cosas de la vida?

c. ¿No duerme bien, se despierta de noche y está cansado al amanecer?

d. ¿Le cuesta concentrarse en sus actividades y, sobre todo, poner atención a los detalles?

e. ¿Ha perdido el apetito y el interés por la vida?

f. ¿Siente miedo?

Si usted o una persona amiga responde a tres (3) de las preguntas con un SI, nosotros podemos ayudarle a que viva su vida satisfactoriamente. Llámenos!



Nota:
El Grupo de Jóvenes con Trastorno Afectivo Bipolar de Guatemala, agradece el apoyo que la APsG le brinda.

viernes, marzo 02, 2007

El Apoyo se consigue Apoyando

Desde hace 4 meses formo parte de un grupo de apoyo para pacientes con trastorno bipolar, el cual fue formado por mi psiquiatra y un entusiasta paciente. Somos 7 miembros, todos con este trastorno en diversos colores y sabores.

En cuatro meses de funcionamiento el grupo ha ido tomando estructura y planteándose actividades ambiciosas para realizarlas a corto y mediano plazo. Todo parecía muy bien con el grupo pero había algo que no me terminaba de cuadrar sobre mi participación, yo quería resultados y frutos concretos para mi lucha por controlar este trastorno…… por ello había sugerido en varias ocasiones cambios en el cronograma de actividades además de haber pensado en repetidas ocasiones abandonar el grupo.

En la última reunión yo llegué con la intención de sugerir un nuevo cambio enfocado a atender y ayudar a solucionar de forma directa las situaciones de entorno que nos afectaban a cada uno. Cuando lo propuse el entusiasta paciente del que les hablaba al inicio, que hoy es sin querer serlo el coordinador del grupo, me llamó la atención sobre mis constantes sugerencias “revolucionarias”. Para él eso quedo allí, pero a mí me dejó dentro esa alerta que me hizo aprovechar mucho más la reunión y llegar a la conclusión que quiero compartir en este artículo y que se ve reflejada en su título.

Al continuar con la reunión el resto de participantes compartió experiencias de familiares que padecen la enfermedad pero no están tratados. Una de ellas compartió su experiencia actual en el ámbito profesional y familiar. Esta era muy preocupante, especialmente porque ella no ha tenido el valor para tomar decisiones que favorezcan su ambiente y, por consiguiente, ayuden al control del trastorno en su persona. Estuvimos casi una hora aconsejándola y animándola a tomar aquellas decisiones que la harían estar mejor. Esa conversación fue la última parte de la reunión. Al despedirme de mis amigos del grupo noté que esta vez no tenia ninguna objeción interna sobre haber ido, me sentía realmente satisfecho. Extraña situación, puesto que no iba con ninguna respuesta a los problemas que me aquejaban...

Fue así como me di cuenta que yo estaba asistiendo al grupo para que me dieran soluciones, sin darme cuenta que el único que puede encontrar esas soluciones soy yo mismo, no siendo el grupo más que una luz y una ayuda para aquel descubrimiento.

Pero principalmente caí en la cuenta que es muy importante el enfoque que uno le de a su participación en un grupo de esta índole. Ví como todos, al aconsejar a nuestra amiga, nos emocionábamos y demostrábamos que nuestros consejos eran ideas que estaban muy arraigadas dentro de nosotros y que, al menos en mi caso, no aplicaba en mi mismo. Estos beneficios sólo pueden obtenerse si uno sale de su propia caparazón para ayudar a otro desinteresadamente, sólo así podremos vislumbrar todo lo positivo que tenemos alrededor de aquella caparazón rota y, meditando uno poco, sabremos cómo aprovecharlo para avanzar nosotros en esta lucha y poder seguir apoyando para recibir un apoyo, buscado sin egoísmo, y dentro de un mismo interés y objetivo: VIVIR CON ESTE TRASTORNO COMO SE VIVE DURANTE TODA LA VIDA CON UNA NARIZ EN MEDIO DE LOS OJOS, POSIBLEMENTE NO MUY AGRACIADA PERO PARTE INHERENTE DE NUESTRO CUERPO Y PERSONALIDAD.

¡Gracias amigos del Grupo Bipolares Guatemala por permitirme vivir esta aventura a su lado!

viernes, enero 26, 2007

Grupos de ayuda mutua: un oasis en el desierto

A uno de mis mejores amigos le conté que con otros jóvenes afectados por el Trastorno Afectivo Bipolar habíamos iniciado un grupo de apoyo mutuo. Con su agudo sentido del humor, y conociendo que la enfermedad consiste en oscilaciones de ánimo entre la euforia y la depresión, me preguntó: “¿Qué hacen durante las sesiones del grupo? ¿Unos días lloran todos juntos y otros días ríen al unísono?”

Simplemente me sonreí, pensando si su comentario no resultaba ser un poco cruel. Pero luego celebré la ocurrencia porque caí en la cuenta de que, efectivamente, podría darse el caso en que las crisis que algunos compartimos con el grupo puedan afectarles a otros. De hecho, recientemente una compañera del grupo nos contó sus problemas y al final de su mensaje dijo: “Gracias por escucharme y apoyarme, espero no haberlos deprimido.”

También, hace algunos días, me llamó otra persona del grupo para contarme su crisis, que incluso ameritó hospitalización. Me preocupé por ella, pero intenté que eso no me afectara a nivel personal, pues bastante hacemos con llevar el estrés de nuestra propia existencia.

Pensando en un caso semejante, se me ocurría que las reuniones de los bipolares corren el riesgo de ser algo así como una reunión de Alcohólicos Anónimos en un bar. Por eso se necesita cierta orientación profesional.

En nuestro caso contamos con el apoyo de un psiquiatra que nos ve a varios del grupo en su práctica privada. El nos ha dado una serie de lineamientos que sirven de orientación para que la ayuda mutua sea efectiva. Generalmente, en un grupo como éste, los miembros llegan a tener cierta confianza entre ellos para contarse sus problemas y llamarse en situaciones de crisis. Ante la llamada de una persona en crisis, quien responde debe seguir las siguientes reglas:

1. Escuchar. Se debe permitir a la persona en crisis que exprese sus sentimientos con total libertad.

2. Validar. Es importante mostrar empatía con la persona en crisis respecto a sus sentimientos. Debemos ser como un espejo que refleja lo que la otra persona siente.

3. Evaluar. Se debe preguntar a la persona en crisis el tiempo que lleva sintiéndose de determinada manera, y cómo esa situación le ha afectado en su funcionalidad en el trabajo y en el resto de relaciones sociales.

4. Recordar. Es necesario ayudar a la persona en crisis a retomar estrategias alternas para enfrentar la situación en la que se encuentra. Por ejemplo, debemos recordarles la importancia de estar ocupados y tener compañía.

5. Referir. En casos de emergencia, es decir, cuando la persona en crisis está muy afectada en su funcionalidad social (por ejemplo, deja de ir al trabajo), o tiene ideas suicidas, se debe invitar a la persona a que llame a su terapeuta.